Cómo leer un contrato de préstamo

author Patricia García Beneytez Fecha de la publicación: 14.10.2021
Cómo leer un contrato de préstamo

Antes de firmar un contrato de préstamo es importante leer todas las cláusulas y asegurarnos de que todos los elementos importantes figuran correctamente. En caso contrario, debemos revisarlo con la entidad antes de firmar.

Si echas la vista atrás, es posible que hasta el día de hoy hayas firmado no solo algún que otro contrato, sino también cláusulas de condiciones de uso de alguna herramienta móvil, red social, etc.

Pues bien, como habremos oído siempre, es importante leer bien todo lo que se firma, pero especial relevancia adquiere un contrato de préstamo, ya que este implica un pago por nuestra parte.

¿Qué es un contrato de préstamo?

Un contrato de préstamo es la formalización de un acuerdo contraído entre prestamista y prestatario en el que ambas partes se comprometen a cumplir con su parte del contrato.

En este caso, el prestamista adquiere la responsabilidad de prestar cierta cantidad de dinero al prestatario, y este se compromete a devolver dicha cantidad más los intereses generados en un plazo de tiempo consensuado.

Un contrato de préstamo puede firmarse entre empresas, o entre una empresa y un particular, o incluso entre dos o varios particulares.

Elementos que debe incluir un contrato de préstamo

Como una de las partes contratistas, es importante que antes de firmar un contrato revises que este contiene toda la información que se ha hablado y consensuado previamente, ya que de lo contrario habrás firmado algo con lo que no estabas de acuerdo, pero tendrás que cumplir igualmente al haber firmado y pasar a tener validez ante un tribunal.

En un contrato de préstamo, es importante que figuran al menos los siguientes elementos a lo largo del documento:

  • Identificación de las partes: en primer lugar, es imprescindible que ambas partes del contrato se encuentren correctamente identificadas en el contrato, pues en caso de error la persona podrá desentenderse de su responsabilidad.
  • Importe prestado: la cantidad de dinero prestada debe aparecer en el contrato, pues es la que marcará la cantidad mensual a pagar, la cantidad de intereses a pagar, etc.
  • Tipo de interés nominal (TIN): el TIN es el coste del dinero prestado, y deberá especificarse si se aplicará un TIN fijo durante toda la vida del contrato, o si variará en algún momento.
  • Tasa Anual Equivalente (TAE): la TAE refleja el coste total de la financiación, ya que incluye el TIN más las comisiones. También deberá especificarse si la TAE será una cuota fija durante todo el préstamo o si sufrirá alguna variación.
  • Plazo de devolución: es importante determinar el plazo de devolución del préstamo. Dependiendo de la cantidad prestada, este podrá ser más o menos largo, también dependiendo de lo que desee el prestatario. Cabe recordar que cuanto menor sea el plazo de devolución, menores serán los intereses que pagaremos por la financiación, aunque mayor será la cuota mensual a pagar.
  • Comisiones de formalización: si se va a cobrar alguna comisión por la apertura del contrato o por los estudios de viabilidad del préstamo, deben detallarse en el contrato.
  • Amortización anticipada: la amortización anticipada por parte del prestatario es un derecho y, por tanto, todo contrato de préstamo debe contener esta cláusula. Ahora bien, cada entidad puede decidir si cobrar una penalización o no al cliente por amortizar anticipadamente la deuda. Este punto debe especificarse en el contrato y es algo a tener en cuenta a la hora de solicitar financiación con una u otra entidad.
  • Vinculación con otros productos: debemos estar atentos a si la entidad impone al prestatario contratar productos adicionales para que se pueda formalizar el contrato de préstamo. Estos productos podrán ser seguros, etc. y obviamente su contratación encarecerá el total de la financiación.

La letra pequeña

La denominada “letra pequeña” de los contratos hace referencia a cláusulas que, aunque puedan pasar desapercibidas, tienen un gran impacto en nuestra economía. Se trata de cláusulas relativas a comisiones adicionales en el contrato de préstamo, a la obligatoriedad de contratación de otros productos bancarios durante el periodo que dure el préstamo, etc.

En definitiva, es importantísimo leer el contrato tantas veces como sea necesario para asegurar que lo hemos entendido bien y que estamos de acuerdo con todo lo que se expone. Si no es así, hay que intentar renegociar con la entidad antes de firmar algo que pueda perjudicarnos o que no sea tan ventajoso como las condiciones que pueda ofrecer otra entidad.

Cómo firmar un contrato

A la hora de firmar un contrato de préstamo, se puede hacer de dos maneras:

  • Presencial: se trata de la manera tradicional. Esto es, de manera presencial en una oficina bancaria.
  • A distancia: se trata de la manera más habitual a día de hoy. Muchas entidades ya cuentan con la posibilidad de firmar contratos a distancia, de modo que el cliente pueda hacerlo utilizando cualquier dispositivo con acceso a Internet y desde cualquier lugar del mundo.

Fuentes: Expansión, Destinonegocio, BBVA

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Autor del artículo:

Patricia García Beneytez

Patricia es Graduada en Economía por la UNED. Ha residido en Irlanda desde 2013 a 2020, donde ha trabajado en empresas financieras.