Tarjetas y créditos “revolving”

Fecha de la publicación: 01.08.2017

En el mercado actual existen varios tipos de créditos. Según el importe, plazo de reembolso y otras condiciones se pueden distinguir los créditos al consumo, créditos personales e hipotecarios. Uno de los últimos productos financieros ofrecidos en el sector de préstamos son los créditos renovables o rotativos, también llamados como los créditos revolving (del inglés “revolving credit”). Se trata de un tipo de crédito que no tiene un número fijo de cuotas, a diferencia del crédito convencional, y que tiene un carácter rotativo.

Es decir, el límite del crédito se reduce al mismo ritmo en que lo vas utilizando, y se restablece de nuevo al tiempo en que realices los pagos para devolverlo. Pides una cierta cantidad de dinero y podrás utilizar el dinero de manera total o parcial. Luego puedes solicitar aquel dinero que devuelves, disponiendo de un crédito pendiente. Las tarjetas de créditos son un buen ejemplo de créditos revolving. Al realizar una compra, se reduce parte del crédito respecto al límite de la tarjeta. El límite de la tarjeta se resetea de nuevo importe inicial, después de reembolsar el recibo por esas compras realizadas. La cantidad máxima que puedes usar durante un tiempo suele ser limitada. Así cuando tengas la necesidad de utilizar el dinero, se rebaja el límite máximo concedido debido a la cantidad utilizada. Funciona de misma manera cuando realizas ingresos, hasta llegas a restablecer el importe utilizado.

Ventajas de los créditos rotativos

¿Qué es la ventaja principal en cuanto a los créditos revolving? Únicamente pagas los intereses de la cantidad de dinero utilizado, no del límite máximo de crédito concedido. Así, si no usas el dinero el coste queda cero. 

Este tipo de operaciones puedes formalizar directamente con la entidad financiera que concede este tipo de financiación renovable. La disponibilidad es inmediata, una vez el prestamista ha aprobado tu crédito rotativo, en el mismo momento puedes hacer uso de la cantidad concedida.

Los créditos revolving te permiten obtener una continua y flexible disponibilidad de tu dinero. A través de reembolsar la deuda, el crédito volverá a restablecerse y se puede reutilizar cuantas veces necesitas. No es necesario volver al banco, pedir otro crédito nuevo y formalizarlo desde principio.

Finalmente, este tipo de crédito suele darte la posibilidad de aplazar los pagos, decidir la cuantía que deseas pagar, así como te permite amortizar la deuda de forma anticipada, en total o de forma parcial, sin pagar comisiones. No obstante, depende de la oferta y las condiciones particulares de cada entidad prestamista.

Inconvenientes de revolving

Como los tipos de interés a pagar no son fijos sino varían según la cantidad de dinero utilizada, eso fácilmente puede convertirse en un arma de doble filo, realizando más gastos de los que habías planeado mantener. Si no utilizas un crédito renovable con responsabilidad, puedes terminar en un bucle de endeudamiento sin fin. Entonces es muy importante que seas completamente consciente de que siempre será mejor utilizar este tipo de financiación solo en situaciones inevitables, no para cubrir gastos innecesarios y compras inútiles.

Si optas por el pago total en cualquier fecha que elijas, las entidades no suelen cobrar intereses. Al contrario, si realizas el pago a plazos eso puede generar unos intereses bastante altos. Por eso, lo mejor que se puede recomendar es que te informes primero de todos los detalles, para que luego no te lleves sorpresa, enfrentándose a unos intereses que no puedas liquidar.


Al igual que en cualquier otra operación financiera, el sentido común es imprescindible para hacer la decisión correcta. Recuerda, el sistema de crédito revolving puede ser una opción interesante para algunos clientes, sino a otros les puede resultar más conveniente solicitar un préstamo o crédito rápido.