¿Qué hacer si no puedes devolver tus préstamos?

Fecha de la publicación: 06.09.2018

¿Qué hacer si no puedes devolver tus préstamos?

Antes de solicitar cualquier tipo de financiación externa, lo más importante es considerar posible incapacidad de devolver la cantidad prestada más todos los intereses y honorarios al tiempo establecido en tu contrato. Las consecuencias del impago son numerosas y fácilmente puedes caer en problemas muy graves. ¿Qué hacer si te encuentras ante esta situación?

Prórrogas y ampliaciones de plazo

La prórroga de préstamos es una de las opciones que tienes a tu disposición como el beneficiario de un préstamo o crédito en caso de que no puedas cumplir con el pago de las cuotas o con la devolución en general. La prórroga es la ampliación del plazo de devolución de préstamos online. Es un tiempo de más que te concede el prestamista para que puedas hacer frente a la situación y devolver el dinero sin entrar en una situación de impago. Las prórrogas de préstamos tienen un coste, aunque es bastante inferior al que generan los intereses de un posible impago y la entrada en mora del crédito. Por lo tanto, es preferible que la solicites a que entres en mora.

Período de carencia

Otra opción es pedir una carencia de capital. Esto significa que, durante un determinado período, solo amortizarás con tus pagos los intereses del préstamo. La duración del periodo puede estipularse a corto plazo para salir de apuros puntuales o con mayor durabilidad en casos claros ante problemas de impago. Una carencia total supone dejar de pagar toda la cuota, tanto intereses como capital. Así consigues aplazar la devolución de tu préstamo mientras mejoras tu solvencia. Hay que tener en cuenta que en este período no estás amortizando ninguna cantidad de tu préstamo y los intereses se siguen devengando mientras el capital sea de la misma cantidad por lo que su devolución también irá aumentando con el tiempo.

Reunificación o consolidación de deudas

La reunificación de deudas consiste en agrupar todos tus préstamos e hipotecas que tengas contraídos en un solo préstamo. De esta forma, tan solo afrontarás el pago de una única cuota mensual cuya cuantía será menor a la suma de las diferentes cuotas a las que anteriormente tenías que hacer frente. Es decir, se reúnen deudas para reducir de manera considerable lo que pagas al mes, a costa de incrementar el plazo de amortización y, por tanto, el coste final de la operación debido a los intereses.

Refinanciación de préstamo

La refinanciación de un préstamo es la modificación y revisión del mismo para acogerse a mejores condiciones. Se trata de una modalidad a la que puedes recurrir en el caso de que necesites retrasar, por cualquier motivo, el pago de tu préstamo. La opción de refinanciar un préstamo personal es cada vez más frecuente, ya que permite beneficiarse de cuotas mensuales de devolución menores al ampliar el tiempo de pago. Una de las modalidades más económicas y habituales para refinanciar un préstamo es usar un préstamo a largo plazo con un inmueble que actúe de garantía, es decir, los préstamos hipotecarios.

Segunda Oportunidad

La Ley de Segunda Oportunidad permite exonerar a particulares y pequeños autónomos del pago de deuda a acreedores privados como los bancos. Para admitir esa petición de exoneración, el juez debe comprobar que ya no tienes dinero ni activos para afrontar tus deudas y que eres un deudor de buena fe, que te intentaste alcanzar un acuerdo extrajudicial con los acreedores privados, que no has cometido delitos de tipo económico o que no hayas sido declarado culpable en el concurso de acreedores, entre otros requisitos.

 

Por favor, ten en cuenta que en este artículo solo mencionamos las opciones en general. En realidad, siempre depende del tipo de préstamos o créditos contratados, así como de tu situación en concreto. Cada solución tiene sus pros y contras, por lo que es necesario informarse bien sobre todas las condiciones, ventajas y desventajas de cada una para encontrar la que más convenga en tu caso. Habla con tu prestamista. Las entidades financieras prefieren cobrar, aunque sea con retraso, que tener que iniciar reclamaciones jurídicas.