Tarjetas de crédito: pros y contras de diferentes formas de pago

Fecha de la publicación: 18.04.2019

Tarjetas de crédito: pros y contras de diferentes formas de pago

Cada tarjeta de crédito ofrece varias formas o modalidades de pago, que permiten pagar todo lo gastado en compras en total (normalmente al comienzo del mes siguiente) o fraccionar el pago de las compras realizadas en varios meses. ¿Cuáles son las ventajas y desventajas principales de diferentes modalidades de pago existentes?

Modalidades de pago con tarjeta de crédito

En general, las tarjetas de crédito suelen permitir tres formas principales de pago. El pago inmediato y el pago total, que no generan intereses, y el pago fraccionado que genera intereses para abonar.

Pago inmediato

El pago inmediato es la menos común modalidad de pago de las tarjetas de crédito. Depende de la disponibilidad de dinero en tu cuenta corriente asociada a la tarjeta, lo que significa que su funcionamiento equivale al de una tarjeta de débito, donde solo existe esta única modalidad de pago.

Pago total

Otra modalidad de pago es el pago total. Con esta opción, el importe de la suma de todas tus compras que realices con la tarjeta se cargarán en tu cuenta asociada a final del mes (o a principio del mes siguiente). Esta es una de las maneras más comunes de utilizar la tarjeta de crédito, ya que te permite realizar cualquier gasto sin límites y aplazar el pago al mes siguiente. Sin ningún coste adicional, sin comisiones ni intereses.

La principal ventaja de estas dos modalidades es obvia. Pagar de inmediato, o en total a final de mes, son las opciones que resulten las más baratas. No pagarás más de lo que hayas consumido, no tendrás abonar ni intereses ni comisiones adicionales.

Sin embargo, ambas estas formas de pago no ofrecen mucha flexibilidad. Si necesitas más flexibilidad en el pago de tus compras, entonces tienes a tu disposición otra modalidad – el pago fraccionado.

Pago fraccionado

Con el pago fraccionado (o aplazado) puedes devolver la cantidad gastada en varios plazos. Puedes elegir entre pagar una cantidad fija cada mes o abonar un porcentaje fijo de lo que has gastado.

La gran ventaja de esta modalidad de pago es la flexibilidad, sin necesidad de abonar el coste de tus compras al mismo momento. Gracias a esta opción, puedes realizar compras y gastos que no tenías previstos en tus cuentas, financiarlos al instante y pagarlos en varias cuotas. Habitualmente, las cuotas deben realizarse de forma mensual, pero las entidades suelen ofrecer facilidades y opciones de pago para que puedas personalizarlo de tal manera que mejor se adapte a tu presupuesto.

La desventaja principal de esta modalidad es su precio. Es decir, el pago aplazado conlleva el cobro de intereses (que vienen especificados en el contrato de tu tarjeta de crédito). Aunque estos pueden variar, tanto según la oferta actual y las promociones de cada entidad bancaria como según el tipo de pago aplazado elegido y la cantidad de cuotas a pagar, generalmente suelen ser demasiado altos.

Para disminuir el coste total del pago fraccionado, la mejor solución es utilizarlo con una tarjeta que tenga el interés más bajo posible, pagar el máximo cada mes o hacerlo durante un período de tiempo lo más breve posible.