¿Qué tipos de garantías existen?

Fecha de la publicación: 22.05.2018

¿Qué tipos de garantías existen?

En el mundo de préstamos y créditos existen varios tipos de garantías, pensadas para garantizar a los prestamistas el cobro del préstamo por parte del prestatario. Es importante siempre saber elegir qué modalidad es la más adecuada, dependiendo del tipo de préstamo y de la situación en particular. El tipo de garantía, incorporada a un préstamo o crédito, influye tanto el interés aplicable como otras condiciones de contrato. En este artículo vamos a mencionar los tipos de garantías más frecuentes.

Garantía personal

El préstamo con garantía personal es aquél en el que el prestatario responde con todo su patrimonio, bienes y derechos tanto presentes como futuros, sin que ningún bien concreto quede afecto o sujeto al pago del préstamo de forma especial. La garantía personal suele ser la garantía típica en los préstamos personales o créditos al consumo. Al no contar con una garantía específica, el tipo de interés aplicable en los préstamos y créditos con garantía personal suele ser más elevado, por un mayor grado de riesgo para la entidad prestamista.

Préstamos con aval

Un aval es una modalidad de garantía personal, en la cual una persona (avalista) responde con todo su patrimonio frente a la deuda de la persona avalada. El avalista estará obligado a pagar siempre y cuando el prestatario avalado sea incapaz de pagar o sea insolvente. Existen diferentes clasificaciones en materia de avales, dependiendo del compromiso asumido por el avalista y la garantía requerida por el acreedor. Frente a los compromisos relacionados con entregas pactadas de dinero o bienes, un aval puede ser otorgado bien por un particular (persona física o jurídica), o bien por una entidad financiera. Es decir, reconocemos los avales personales y los avales bancarios.

Garantía real

Un claro ejemplo de garantía real son las hipotecas. Al solicitar el préstamo al banco, se garantiza la devolución del préstamo con el inmueble que se está adquiriendo, pasando a manos del banco si se deja de pagar la deuda. Los préstamos y créditos con garantía real son aquellos en los que el prestatario ofrece alguna de sus propiedades o bienes, para que en caso de impago el prestamista pueda garantizarse el cobro del préstamo. Dependiendo del tipo de préstamo, como la garantía real puede utilizarse tanto un inmueble como por ejemplo un coche en propiedad. Si el deudor no atende las cuotas del préstamo, el prestamista podrá emprender acciones judiciales directas para ejecutar venta forzosa de la garantía y recuperar el importe de la deuda más los gastos incurridos.

Garantía pignorada

El objetivo principal de esta modalidad es evitar la garantía real. Pignorar significa dejar en prenda uno o varios de bienes (distintos de los inmuebles, como pueden ser imposiciones a plazo fijo, participaciones en fondos de inversión, acciones, obligaciones, etc.) como una forma adicional de garantía de pago, generalmente ante un prestamista. Es una fórmula poco frecuente, utilizada para asegurar operaciones financieras, por ejemplo, en préstamos cuando el perfil del solicitante no ofrece todas las garantías necesarias de que será capaz de devolver el dinero prestado. Se deposita en una cuenta bancaria un importe que garantice el pago, o se depositan bienes que garanticen el importe del préstamo. Durante la vigencia del préstamo no se puede disponer de los bienes depositados o del dinero ingresado en cuenta.