Préstamos y créditos, ¿cuál es la diferencia?

Fecha de la publicación: 06.07.2017

Préstamos y créditos, ¿cuál es la diferencia?

Una vez que decides solicitar una financiación lo más importante es elegir producto adecuado. Hoy en día existe gran variedad de posibilidades para obtener dinero que necesitas. No obstante, es importante conocer las diferencias entre distintos tipos de financiación, para que puedas elegir un producto que mejor se adapte a tus necesidades.

Se habla de préstamos y créditos como si fuesen sinónimos. Aunque son parecidos, no son iguales. Ambos son productos financieros diseñados para resolver problemas de financiación, sino tienen características diferentes.

Préstamos

En cuanto a los préstamos, tras firmar el contrato, recibes una cantidad de dinero fijada y tendrás que hacer devolución de las cuotas periódicas pactadas. Habitualmente, esas cuotas pactadas son del mismo importe durante toda la vida del préstamo, ya que cada cuota incluye una parte de devolución del dinero prestado y una parte de intereses. Así, los préstamos se destinan a financiar compras de particulares, caracterizadas por ser puntuales y de importes elevados.

Créditos (o líneas de crédito)

Por el contrario, con un crédito puedes disponer del dinero que necesitas en cada momento dentro del límite de crédito indicado en el contrato. Durante ese tiempo puedes utilizar la cantidad que necesitas, sea una parte pequeña o el límite máximo del crédito. Los intereses suelen ser más elevados que los de un préstamo, sin embargo, se cobran solo por la cantidad utilizada, no por la totalidad del dinero dispuesto a crédito. Así, las líneas de crédito son pedidas frecuentemente por pequeñas empresas o autónomos que necesitan tener una fuente de financiación en ciertos momentos de falta de liquidez.

En resumen, las diferencias entre los préstamos y los créditos podemos distinguir según:

La cantidad solicitada: la cantidad que solicitas en los préstamos se fija previamente y la recibes de manera íntegra. En cambio en el caso del crédito, se solicita una cantidad la cual puedes ir utilizando según tus necesidades. Una vez se alcance la cantidad aceptada en el crédito, podrías solicitar una ampliación.

El plazo de reembolso: en el caso de los préstamos, el plazo se fija de antemano, así como el tipo de devolución. Sea por unas cuotas periódicas o por la devolución en total al finalizar el plazo contratado. En el caso del crédito se concede una cantidad con la que puedes disponer en un plazo. Finalizado ese plazo deberás negociar la renovación del crédito o su cancelación.

Los intereses: los intereses de los préstamos son aplicados sobre la cantidad total del importe prestado, sin importar si lo utilizarás o no. Al contrario, con los créditos podrás pagar únicamente por lo que utilizarás, o pagar un poco por lo disponible pero no dispuesto también. Por otro lado, los intereses de los préstamos suelen ser más bajos en general.

La amortización: En el caso de los préstamos la amortización se realiza o en total, al día de vencimiento, o de manera periódica a lo largo del plazo del préstamo. En el caso de los créditos existe el concepto de amortización, pagando únicamente unos intereses por la cantidad que has utilizado realmente.


En general, estas son las principales diferencias entre préstamos y créditos. Cuando necesitas disponer de una cantidad de dinero determinada, sin saber exactamente cuánto es el importe que vas a necesitar es más conveniente solicitar un crédito. Al contrario, si quieres comprarte un bien concreto, es decir sabes el importe que vas a utilizar, es más recomendable pedir un préstamo, ya que normalmente sale más barato.

Sin embargo, en la realidad se suele confundir a menudo los términos préstamo y crédito, tanto entre la gente, como en las ofertas de entidades prestamistas. Así, para encontrar la financiación adecuada queda recomendable, teniendo en cuenta la finalidad, realizar una comparativa entre varias ofertas, informarse sobre todos los requisitos y condiciones correspondientes, así como considerar tu situación económica y capacidad de cumplir con todas las obligaciones indicadas en el contrato. Sea un préstamo o un crédito.