¿El que nada debe, nada tiene?

Fecha de la publicación: 27.03.2018

¿El que nada debe, nada tiene?

Seguramente has escuchado ya esta frase. Sin un préstamo o crédito no se puede alcanzar nada. ¿Verdad, o no? Bien, la otra opción al lado de pedir financiación externa es utilizar los ahorros. Entonces, la pregunta que surge es: ¿Qué es mejor para financiar tus necesidades, ahorrar o aprovechar la posibilidad de pedir dinero prestado?

Razones para evitar los préstamos de dinero

De hecho, hay varias razones para no pedir prestado como algo habitual. En primer lugar, el dinero prestado siempre es caro. Comprando a crédito siempre terminarás pagando más al final. Este tipo de compromiso no solo tiene que ver con el préstamo como tal, sino que además implica, por lo menos, los intereses. Entonces, pedir prestado, porque no tienes dinero, no tiene mucho sentido, ya que con deudas será aún más difícil hacer ahorros.

Al pedir prestado constantemente, gastas más de lo que quieres, ya que sale más fácil gastar dinero que no es “tuyo”. Así, cuando compras con dinero prestado no te duele tanto como cuando lo hagas con el propio. Eso fomenta que gastes de más, usando ese dinero como un ingreso extra aunque no es, y siempre tendrás que pagarlo de tu bolsito.

El uso irresponsable de crédito también fomenta varios malos hábitos con el dinero. El problema fundamental es la recompensa inmediata. Lo quieres ahora, lo tienes. Ese comportamiento, poco a poco rompe tu autodisciplina en planear tus finanzas. Acostumbrarse a la recompensa inmediata fácilmente te puede llevar a los problemas económicos.

En conclusión, el uso excesivo de esos productos financieros, desde los mini créditos rápidos, préstamos personales al consumo, hasta las tarjetas de crédito, puede destruir tu presupuesto y romper tu control sobre tus gastos, haciendo grandes daños a tus finanzas, tanto presentes como futuras.

¿Cómo pedir prestado sin miedo?

Aunque pedir prestado conlleva varios riesgos, no hay que tener miedo a pedir un préstamo o crédito en algunos casos concretos, siempre y cuando respetes las reglas de endeudamiento responsable e inteligente. Ya que, a veces, se trata de la mejor manera como resolver una emergencia o aprovechar una oportunidad puntual. Lo más importante es elegir un tipo de préstamo que sí te convenga.

Sea cual sea el motivo, cubrir una emergencia, aprovechar una oferta inmediata o financiar un proyecto, primero haz un cálculo honesto de todos tus gastos e ingresos. ¿Los mantendrás estables al menos hasta el vencimiento de tu préstamo? Recuerda, que solicitar un préstamo fuera de tus capacidades puede resultar en graves problemas.

Si decides pedir financiación externa, investiga y comprara múltiples ofertas distintas, nunca aceptes la primera opción que encuentres. Simula tu préstamo con distintos plazos para ver cuál es el plazo más adecuado. Aunque si tienes prisa y necesitas el dinero urgentemente, ¡no omitas la fase de comparativa!

Al final, lee atentamente el contrato antes de firmarlo, consulta los tipos de intereses, mensualidades, plazos, y todos de más términos y condiciones, dependiendo de la entidad financiera y del tipo de préstamo o crédito elegido. Sí que siempre existe un coste por pedir prestado, sino este debe ser razonable y lo más bajo posible.