¿Cuáles riesgos conlleva ser avalista?

Fecha de la publicación: 01.03.2018

¿Cuáles riesgos conlleva ser avalista?

¿Quién es un avalista? Según la definición, es una persona que garantiza el pago de un crédito, sirve de garantía del cumplimiento de cierta cosa o responde de la conducta de otra persona, normalmente por medio de su firma. Es decir, una persona que responde con su dinero y propiedades de las deudas que pueda contraer otra persona. Sin cualquier duda, ser avalista es una decisión que conlleva importantes consecuencias que afectan tanto a tus propiedades presentes y futuras, como a las de tus herederos.

¿Cuáles son los riesgos más grandes que deberías tener en cuenta?

Es sin duda una figura que conlleva demasiado riesgo. Convertirse en avalista de alguien supone comprometer el propio patrimonio presente y futuro. De hecho, firmar contrato de avalista de una hipoteca es una de las operaciones más desventajosas que existen. El avalista responde con todo su patrimonio e ingresos presentes y futuros. Lo que significa, que no sólo estás responsable con todos tus bienes actuales, sino también con todas aquellas propiedades y bienes que adquieras mientras esté vigente el préstamo que estás avalando. Sea nómina, pensión, acciones, coches, inmuebles, etc.

¿A quién pasa la deuda pendiente si fallece el avalado?

¿A los herederos del prestatario o al avalista? Bien, si los herederos aceptan la herencia, el avalista continúa desempeñando las mismas funciones hasta que finalice el préstamo. Sin embargo, si no aceptan la herencia a beneficio de inventario, es decir, que solo se comprometen a pagar la deuda con los bienes que integran la propia herencia, pero no con los suyos propios y se produce un impago o deuda no cubierta, es el avalista el que estará obligado a cubrirla.

¿Qué consecuencias tiene el fallecimiento del avalista?

Otra consecuencia de figurar como avalista es la que afecta a los herederos del propio avalista. Al aceptar una herencia, se aceptan tanto derechos como obligaciones, y entre ellas la del aval. Es decir, la responsabilidad y obligaciones avalistas también se heredan. En caso de fallecimiento del avalista, serían sus herederos los que recibirían la responsabilidad de hacer frente al préstamo avalado. O sólo con los bienes heredados (a beneficio de inventario), o hasta con los suyos propios, presentes y futuros.

¿Es posible dejar de ser avalista?

En general, la respuesta es sí. A través de una novación o cambiando un avalista por otro. No obstante, dejar de ser avalista siempre depende de que el banco prestamista lo acepte. En el caso de la novación, solo es posible si los titulares del préstamo pagan bien y hay garantías suficientes además de los avalistas. Por ejemplo, otros inmuebles o propiedades. También, en algunos casos el banco puede aceptar el cambio de avalistas.

 

En conclusión, solo queda un consejo breve. Nunca avales a nadie, ni a un familiar ni a tu propio hijo, si no tienes los medios económicos suficientes para hacer frente al préstamo suponiendo que la persona a la que avales no pueda o no quiera pagar. Solo se puede avalar a alguien cuando tú tienes los medios económicos suficientes para hacer frente al préstamo en caso de que tu avalado no quiera pagar o no pueda pagar o se muera.